No habiendo subido jamás a un velero un amigo me comenta que su hermano tenía uno para vender. Un velero de madera que había encontrado hundido. Toda una historia. Amado por su dueño el barco es llevado al medio del lago por su esposa quien le hace un boquete y lo abandona para que se hunda. Permanece desaparecido por 5 años hasta que una sequia deja ver su mástil. y es encontrado y rescatado por pablo ruesch, hermano de un amigo. Lo rescato, lo plastifico y se fue e vivir en él durante unos meses (todo un personaje).

No hay muchas fotos de esta época en mi poder. Mi amigo simón. Fotógrafo Profecional las tiene por ahí en el olvido. Recuerdo que antes que naciera el primer FLOGGER ya hacíamos nuestras producciones fotográficas en el lago.
primera restauracion:
Pasando por clubes me entere de un barco cuyo casco estaba destruido y podría servir para pasar toda la jarcia (mástil, velas, cables, sogas, motones…) para el mío, que solo contaba con el casco sano y un palo de luz como mastil. Todavía no lo había navegado a vela, siempre a motor.
Compre el barco. Fuimos con un martillo un ex-amigo y a los golpes sacamos todo lo que podía servir.
Con la ayuda de su antiguo dueño pablo ruesch instalamos un verano un campamento en el club y con la ayuda de mi hermano que iba a vacacionar , las visitas de amigos y mis padres comenzamos a restaurar el viejo barco de madera de 1942.









Terminada esta etapa. Comenzó el placer de navegar. Recuerdo que pablo ruesch, quien sale en esta ultima foto festejando la primer salida se fue antes de que pudiéramos poner todas las velas. Así que solo aprendí la teoría de navegar. A los 4 días conseguí armar todo a las 22 hs de de una hermosa noche de verano. Y que podía hacer, estaba solo, jamás había salido de noche y menos con dos velas. Bueno que pude haber hecho? me largue solo. Pase más de 4 hs navegando bajo la luna. Probando y probando. Inmediatamente logre el control. Fue alucinante. El barco se inclinaba, cortaba el agua. Fue una sensación que a pesar de mi exilio de neuronas todavía recuerdo.
Así fue como comenzamos a navegar con amigos. Todos los fines de semana estábamos con algunos navegando, comiendo asados, disfrutando de un club alucinante. Ya en el club me interiorizaba de este mundo que acababa de descubrir. Y ahí fue cuando me dijeron: ESTE BARCO NO SE HUNDE, ES UN BARCO DE MAR, SE AGUANTA TODO! Y para que. Apenas llego la primera tormenta y mientras todos corrían a refugiarse salí con un amigo que jamás había navegado a correr la tormenta. Jamás imagine el poder de un temporal en un lago. Uno esta acostumbrado a ver una terrible tormenta desde el living y en el caso mas extremo desde un auto. Pero esto si que era diferente. Olas realmente grandes. El barco cabeceaba. Llovía de frente a causa del terrible viento. Baje las velas. Subí el tormentín (una vela de poca superficie) y a correrla. Recuerdo haber pasado por un par de clubes haciendo alarde (de pura irresponsabilidad) y de mi barco.
Con varias tormentas corridas se hizo costumbre. Llegaba el sur y el cielo se ponía negro, los veleros volvían. Yo me preparaba para salir. (Un verdadero irresponsable)




Y llego la segunda restauración:
Mis viejos eligieron cba para vacacionar y pasar tiempo juntos. Fue así que nos instalamos todos en el club. Contamos con grata visita de amigos, mi cuñada, hermano y novia. Pasamos 20 días a puro club (mates, asado, pileta y familia). BUENAS VACACIONES! Aquí algunas fotos.












Buenos años pasaron. Todos los viernes nos íbamos al club a disfrutar del sol, el aire, en un lugar alucinante a tan solo 30 minutos de la gran ciudad. Es indescriptible la sensación de trasladarse por el agua utilizando el viento como energía. imaginen si a eso le sumamos unos buenos amigos y amor. (buena y antigua receta no muy fácil de conseguir y conservar).
Por negocios ( o falta del mismo en cba) tuve que viajar la rioja por unos meses para instalar un negocio familiar, deje el velero, la casa, amigos y novia (pero eso es otra historia) y ahí quedo el barco, castigado por mas de 6 años por el viento, el sol y las tormetas. Abandonado. Una carga para mi conciencia. Fue recién este verano que pude conseguir un tráiler para sacarlo del agua, me fui en noviembre 15 días y en febrero otros 15 a dejarlo nuevo. Compre velas, cabos, colchonetas, brújula y todo lo que en mi época de estudiante no pude comprar y me fui planeando navegar. Pero no llegue. Problemas con el casco del barco hicieron que pierda días valiosos. Tuve que volver. Quedo listo el exterior. Solo me faltan 15 días para dejarlo a pleno. Espero en noviembre terminarlo y poder disfrutarlo estas vacaciones. Están invitados!
Algunas fotos de la última restauración.




















